Después de leer Bourdieu, Capital cultural, escuela y espacio social, Cap. 2 Espacio social y espacio simbólico.
Comente los siguientes aspectos:
La estructura social sirve para la división y no para la integración. Existen mecanismos explícitos y tácitos de segmentación. No sólo opera la estructura social como un mecanismo descriptivo, sino normativo. La estructura de la distribución de los diferentes tipos de capital en un tiempo determinado representa la estructura inmanente del mundo social, o sea el conjunto de sus restricciones. Explique por qué y de qué forma es normativo:
También considere el problema de cómo se interioriza en cada individuo esa estructura segmentada tanto como formas de capital y mediante la interiorización del poder (y sus frutos).
COMENTARIO
La estructura social sirve para la división y no para la integración. Existen mecanismos explícitos y tácitos de segmentación. No sólo opera la estructura social como un mecanismo descriptivo, sino normativo. La estructura de la distribución de los diferentes tipos de capital en un tiempo determinado representa la estructura inmanente del mundo social, o sea el conjunto de sus restricciones. Explique por qué y de qué forma es normativo:
Es normativo sólo en la medida de que ha sido un mundo social interiorizado y reviste un aire de naturalidad para el agente social y para aquellos con los que comparte una posición cercana dentro del espacio social. El habitus funciona para cada uno de ellos como una estructura estructurada que proporciona referentes perceptuales, organizadores y evaluativos del mundo social. Gracias a estos elementos que han sido forjados por la colectividad, los agentes perciben las prácticas sociales dotadas de un sentido que no cuestionan a menos que en su enfrentamiento con otros agentes dentro de los campos culturales entren en contacto con puntos de vista igualmente generalizados pero distintos. De esta confrontación resulta una toma de conciencia que convierte en esas disposiciones en parte del capital simbólico que el agente busca movilizar y hacer prevalecer frente a formas alternas de concebir el mundo social. Lo que está en juego en todo momento es la lucha por posiciones específicas dentro de los campos sociales especializados (política, arte, economía, educación, ciencia, etc.) y obtener los recursos que les son propios. Sólo entonces, la disposición puede ser concebida como una norma, como un deber ser que se puede exigir a quien ocupa o busca ocupar una determinada posición dentro del espacio social.
Lo anterior, sin embargo, enfrenta el problema de que el cúmulo de disposiciones cognitivas y evaluativas que representa el habitus se encuentran sujetas a constante redefinición en tanto que entran en conflicto con las propias necesidades prácticas que los agentes enfrentan en su búsqueda por apropiarse de los espacios y recursos legitimados por sus propias disposiciones sociales. En este sentido, las estrategias poco ortodoxas de que se vale un maestro para lograr enseñar matemáticas a sus alumnos podrán ser cuestionadas por los demás agentes que conviven con él en el campo educativo (directivos, maestros o padres de familia) pero finalmente serán toleradas si se demuestra que le permitirle alcanzar un propósito considerado socialmente como legítimo.
Así mismo, la desigual distribución de los capitales económicos y culturales que coloca en posiciones diferenciadas, algunas más cercanas y otras más distantes, a los agentes dentro del espacio social propicia que este carácter normativo difícilmente pueda ser asumido de forma homogénea y que siempre pueda estar sujeto a negociación: para una organización política pequeña las alianzas con otras organizaciones más grandes pueden representar, en un momento de la contienda política, un atentado contra la coherencia e integridad de su proyecto de nación; sin embargo, en otro momento de la contienda, puede ser considerada como un recurso viable para hacer prevalecer dentro de la sociedad dicho proyecto al costo de perder algunos de sus elementos constitutivos. En este ejemplo, el peso específico del capital material (representado por el número de simpatizantes o los recursos económicos) ha prevalecido por sobre el capital cultural (la ideología o programa político de partido). En todo caso, la norma reconocida como dotada de sentido ha sido violentada por la necesidad que experimentan los agentes congregados por obtener los recursos propios del campo de la política y por hacer prevalecer su visión del mundo en el seno de la sociedad reafirmando con ello el propio sentido de la norma violentada.
También considere el problema de cómo se interioriza en cada individuo esa estructura segmentada tanto como formas de capital y mediante la interiorización del poder (y sus frutos).
De acuerdo con Bourdieu, las “reglas del juego” sólo pueden ser aprendidas por los jugadores por su participación dentro del mismo. Jugar un juego es entender su sentido, las posiciones que se pueden ocupar dentro de él, los movimientos que se pueden utilizar, las estrategias válidas y las ganancias que trae consigo ser un buen jugador. Parte del juego es también el sistema de jerarquías y recursos asociados a dicha jerarquía. Quién participa del juego sabe que puede haber atajos, formas de actuar que, sin violentar el sentido del juego, permiten capitalizar mejor los recursos y obtener mejores posiciones y recursos. El espacio social se comporta, en este sentido, como un juego en el que participamos desde el momento de nuestro nacimiento aprendiendo las reglas y el sentido que tiene nuestra incursión en cada uno de los campos que configuran ese espacio social. A través de nuestra participación permanente, se generan en nosotros esos esquemas perceptuales y evaluativos que representa el habitus y que nos permitirá generar las estrategias a utilizar en el juego abriendo con ello la posibilidad a futuro de que algunos aspectos puedan ser cambiados a fuerza de la confrontación permanente con los otros jugadores que ponen en juego sus propios recursos y estrategias.
Sin embargo, Boudieu es muy claro en afirmar que si bien en el papel, esto es, dentro de la construcción teórica, la posibilidad de transformar la sociedad a partir de la lucha y la puesta en juego de los capitales económicos y culturales es factible (no hay impedimento teórico para pensar que esto no pueda ser así), en la realidad esto puede no ser así. No debemos sucumbir a la tentación de confundir las cosas de la lógica -propia de la conceptualización teórica- con la lógica de las cosas.
Saludos a todos.
Lo que aquí se explica respeta el análisis de los factores de la socialización como los presenta Bourdieu. Me pregunto la conciencia es un requisito para decir que es normativa la estructura y el espacio social.
Somos pasivamente reactivos a las reglas del juego. En la medida en que interiorizamos la necesidad de ocupar una posición y de obedecer a las REGLAS para lograrlo, nos hemos regularizado.
De nuevo viene mi pregunta, qué pasa con personas como los “ninis” que rechazan adoptar dichas posiciones.
Toda esta propuesta es la que nos motiva a pensar cómo podemos ponernos a jugar el juego de ser “buenos ciudadanos”?
Qué incentivos pueden motivar a que las personas actúen conforme a las reglas de un juego que les represente satisfacción y recompensas?
Los que están fuera de la ley o que son antosociales, parece que nos dicen que nos están dispuestos a jugar el ser buenos ciudadanos, o que no han entendido las reglas de este juego, o que no han visto incentivos suficientes en jugarlo.
Es normativa ya que organiza a la sociedad en grupos diferenciados que a su vez van constituyendo su propio capital simbólico: con sus prácticas cotidianas, con sus creencias, valores, objetivos en la vida. Cada uno de estos grupos va creando su propia identidad que será reproducida por sus integrantes, es así como la estructura social es a su vez estructuradora de los sujetos. Los sujetos que se nacen, crecen y se reproducen en determinado grupo, interiorizan la identidad del grupo como lo que debe ser, lo asumen y lo reproducen en la práctica social. La transformación de esta identidad puede ser posible a través de la comparación con los otros grupos, la reflexión y el análisis sobre la realidad y validez, sin embargo creo que es cuestión no sólamente de querer lograrlo pues implica un movimiento en contra de un sistema arraigado no por hechos simples sino por hechos que tienen significado profundo en los individuos.
Estas respuestas nos ayudan a entender en qué sentido es normativa la participación de la cultura de un grupo.
Quedan, empero, dos preguntas por responderse. La primera corresponde a la cuestión de qué pasa con las variaciones, rebeldías, autonomizaciones o como queramos denominar a la acción de los individuos por fuera de la norma del grupo. Es tan importante o más, el explicar esta desviación como explicar el mecanismo normalizador.
Por otro lado está la pregunta por la transformación de la cultura de un grupo y por lo tanto de sus códigos de repreducción.
Mis compañeros no sólo han cumplido cabalmente con responder la primera cuestión, sino que han contribuido en gran medida para hacerme comprender el pensamiento de Bourdieu, a través del cual intentaré dar respuesta como primer intento, a la segunda cuestión que se quiere abordar: ¿qué pasa con las variaciones, rebeldías, autonomizaciones o aquellos individuos fuera de la norma del grupo?.
Me parece quizá de forma errónea… quizá no, que Bourdieu nos presenta el espacio social como el tablero de juego donde actúan los individuos de una sociedad, y estos personajes rebeldes que estamos tocando, necesariamente son parte de este espacio social, nacieron bajo determinadas condiciones en cierto “cuadrante”, y es posible que el “rol” que desempeñan, sea parte del juego, es esta su estrategia dentro de él. Rescato la siguiente aportación de Antonio: “ los agentes perciben las prácticas sociales dotadas de un sentido que no cuestionan a menos que en su enfrentamiento con otros agentes dentro de los campos culturales entren en contacto con puntos de vista igualmente generalizados pero distintos. De esta confrontación resulta una toma de conciencia que convierte en esas disposiciones en parte del capital simbólico que el agente busca movilizar y hacer prevalecer frente a formas alternas de concebir el mundo social.”, con el fin de puntualizar en la idea de que quizá estos agentes estén por el momento cuestionando su propio punto de vista.
Ok. eso responde al segundo punto, como te lo propusiste.
El rebelde, se somete a las reglas del juego de poder hegemónico, que, al dictar las normas de lo correcto y aceptado, implícitamente también dicta normas de lo inaceptable.
El rebelde se coloca fuera de las normas establecidas y con ello sólo puede ser rebelde respecto del sistema que pretende rechazar.
La idea de diferencia, de separación, está en la base de la noción misma de espacio, esta es para mi la respuesta a la interrogante, ya que no se opera desde el espacio social vacio, cuando se interviene en cualquier punto de la construcción social se hace desde un punto de partida, desde una determinada corriente o postura, por lo cual cualquier estructura o construcción social tenderá a marcar una separación, en este caso en clases sociales, las cuales en cada una de sus variantes comparten un determinado capital, pero que lo único que se evidencía es en cada caso la separación pequeña o grande que se da entre cada ligar que se ocupa en cada determinado espacio.
Los mecanismos creo que se dan en muchos y variados ejemplos, que pueden ser explicados desde el consumo, entretenimiento, educación, etc. cada clase marca lo que es apropiado en su nivel y esto genera un mecanismo de segregación para aquel que no comparte el mismo estatus, no puedes tener determinada actitud si no compartes el grupo al cual se le atribuye.
Esto genera ciertos parámetros de conducta que obligan a determinado segmento a actuar de cierta manera convirtiendo la cotidianidad en norma socialmente aceptada.
Cada uno de estos macanismos son interiorizados por la fuerza de la costubre y por la falta de un análisis crítico se aceptan sin poner en tela de juicio formas que lejos de llevarnos a una apertura y entendimiento con el otro nos mueve cada día más a la intolerancia y rechazo por el otro.
Esto que describres, me parece igualmente una aportación valiosa.
En continuidad con lo que expuso Dolores y yo respondí…
Ahora digamos que existe otro tipo de rebeldes o antisistémicos.
Se trata de aquellos que inconsiente e involuntariamente son incapaces de interpretar, asimilar y amoldar su conducta a las condiciones que les imponen. Se vuelven malos ciudadanos, pero en una línea fronteriza, sin cruzar del todo el umbral de la criminalidad o de la patología.
Interesante. Calif. 9.5